martes, 27 de marzo de 2012

La sangre altera


Por fin llegó la primavera a Hasselt! tras unos meses de lluvia y frío intensos y dolorosos, por fin, disfrutamos del sol...y no un sol cualquiera no, uno de esos que dura una semana y que te despierta cada mañana con un rayito en la mejilla. 


 Hasselt se ha vuelto loco! casi no recordaba lo que era ver las calles atestadas de jóvenes por todas partes, todos los bares han sacado sus sillas a la acera y las terrazas han devuelto la vida a la ciudad. El parque se ha convertido en el nuevo punto de reunión, en vez de la cocina, y cada día hay alguien que aparece un poco más moreno. Leer a la luz del sol no es lo mismo que a la del flexo de un dormitorio, por lo que no paramos de devorar libros al aire libre, de comprar fruta fresca y de organizar barbacoas. 



Pero todo este sentimiento se torna amargo cuando nos damos cuenta de que la llegada del buen tiempo implica por supuesto nuestra partida. Cada vez se habla más de...y cuando nos vayamos? y todos nos estremecemos, nos miramos a las caras, a las mejillas rojas por más de una cerveza o las paletas ligeramente moradas por más de un vino y callamos, diciendo todo con el silencio. 


Pero no nos desanimemos, ahora es el momento de aprovechar cada segundo que nos queda, no dejarnos nada en el tintero y hacer todo lo que habíamos planeado! si el buen tiempo acompaña, es muy posible que este fin de semana visitemos por fin la costa de Bélgica, ver la playa en el norte de Europa! También planeamos un viaje a Amsterdam para el día de la reina, otra Van alquilada y otro road trip, además de la visita a nuestro querido Jussi a Findlandia...Muchas cosas, poco tiempo! 


Mucho ánimo!

jueves, 1 de marzo de 2012

Los que se van...ya volverán

Hay una cosa de la que no te avisan cuando te vas de Erasmus, de la que nadie te advierte. Las relaciones que se crean durante estos meses son, en general, mucho más fuertes que las que se crearían en el mismo periodo de tiempo en las ciudades de origen. Se crea un vínculo, se podría decir que hasta incluso un sentimiento de identidad compartida, que das por hecho cuando estas rodeada de tus nuevas amistades pero que echas muchísimo de menos cuando estas se van. 

Como sabéis yo continúo mi erasmus hasta Junio, pero no es el caso de todos los que recibieron una beca de solo seis meses. Todos ellos se han marchado, y contra todo pronóstico realizado antes de embarcarme en esta aventura, siento que he perdido parte de mi Erasmus. La gente se ha ido yendo paulatinamente, dejando leves espacios entre las despedidas para respirar profundamente, pero eso no ha hecho que la siguiente haya sido menos dolorosa. 

De todas maneras, de todo se aprende en esta vida y por supuesto el mundo no se acaba, también ha llegado gente nueva que ha traído un aire fresco y casi ingenuo a la residencia y a Hasselt. Todos dicen que es mucho más difícil para ellos que para nosotros, que vienen nuevos y tienen que integrarse...pero yo creo que también para los que estamos, después de afrontar una pérdida que como digo ha sido muy grande (a pesar de lo exagerado y novelesco que pueda sonar, es la pura realidad) volver a "educarnos" en nuestro Erasmus con gente nueva no es nada fácil. Ellos no tienen nada de malo, de hecho, hemos tenido suerte y son gente estupenda, lo único que pasa es que no son los que estaban, y más aún, ocupan sus antiguas habitaciones. 

No voy a dejar que este post sea triste, porque me siento muy orgullosa de haber compartido estos meses con ciertas personas, estoy encantada de haberme reído, haber llorado, haberme caído y haberme levantado con ellos y con su ayuda. Así que, a riesgo de parecer contradictoria, me quedo contenta, de que al menos por un tiempo he podido compartir mi vida con ellos. 

Hasta pronto: Jussi, Alba, Adri, Julia, Baptiste, Soto, Gabri 

jueves, 2 de febrero de 2012

Tipos de Erasmus


Hola!

La historia de este post comienza en Cracovia, más concretamente durante un Free-tour. Esto consiste en un tour turístico por una ciudad organizado por un grupo de voluntarios que se la conocen al dedillo y que no cobran más que las propinas que los turistas, según su satisfacción con el servicio, quieran dar. En concreto nuestro guía resultó ser un chico simpatiquísimo que nos hizo la visita de lo más amena (hasta nos enseñó un típico baile judío ante las atentas cámaras de todos los visitantes). Pero continuo con la historia, este chico nos preguntó a qué nos dedicábamos y le dijimos que estábamos de Erasmus en Bélgica. 



Tras unos breves comentarios sobre Bélgica, Polonia, precios y modos de vida, me recordó esa palabra que todos hemos escuchado alguna vez, y que la Real Academia debería plantearse añadir al diccionario, dada la frecuencia de su uso: "Orgasmus".  Nosotras le dijimos que nuestro Erasmus no era de ese tipo, "Drinkasmus" dijo entonces nuestro guía, a lo que respondimos riéndonos. Sí, es cierto que durante esta etapa sueles beber más, pero tampoco era esa la definición de nuestro Erasmus. 
Me paré a pensar y le dije que la verdad es que lo que nosotras estábamos haciendo más era viajar, "Travelasmus" me dijo, y yo sonreí y asentí, y me quedé con esas sensación que tienes cuando haces un descubrimiento. 
Yo estoy viviendo un "Travelasmus", pero ¿por qué? ¿Cuáles son las razones que llevan mi erasmus a estar basada principalmente en la oportunidad para viajar? 

Pensándolo detenidamente, el hecho de elegir Bélgica como destino facilita muchísimo el hecho de viajar, tanto dentro como fuera del país. Estamos en el centro de Europa, con una red ferroviaria y unas conexiones por carretera alucinantes. Además, los vuelos low cost desde Bruselas van a todos los destinos imaginables, y los billetes ida y vuelta rondan los 30 euros 40 si es muy lejos. Como ejemplos, en París desde Bruselas puedes plantarte por 25 euros en autobús ida y vuelta, a Londres puedes ir en tren facilmente, a Alemania los autobuses salen como si fueran regionales, por no hablar de la cercanía con Holanda. Todo esto hace que viajar todos los fines de semana no sea tan locura como puede parecer, el pensamiento es "si no lo hago este año, que estoy al lado, cuándo lo voy a hacer" El problema es que el dinero es bastante limitado...y por eso no se puede viajar a todos los sitios con los que una sueña. 

En el caso del "Drinkasmus" países como España o Polonia van a la cabeza de este tipo. ¿Por qué? fácil, los precios. Para todos los países de la zona euro, convertir su moneda en zlotis es un sueño, ya que los precios disminuyen hasta el punto de comprar cosas en zlotis que en euros dan correspondencia negativa "esto vale - 1 céntimo". Así, beber, comer, salir, es mucho más factible y mucho más barato. Lo mismo ocurre para los europeos, con un nivel de vida superior que van a España. Para ellos España es como Polonia para nosotros, vivir un año como reyes escuchando continuamente "Qué barato". 
El caso de Bélgica no es así en absoluto, sale más barato viajar a otras ciudades que salir tres días a la semana, eso seguro, porque los precios son bastante superiores a los de España. 

"Orgasmus" supongo que en general es la tónica predominante, de lo que todo el mundo habla, pero ¿hasta qué punto es real? Según lo que me han comentado, sí es cierto que las polacas y los polacos se vuelven un poco locos con las personas digamos "latinas" o de habla hispana, igual que los españoles y españolas en general sueñan con una belleza rubia. Italia constituye otro de los países donde, según mis fuentes, el "Orgasmus" está más desarrollado, quizás por el atractivo (a mi juicio pesadez) de los italianos o por la elegancia de las italianas. Lo que sí puedo asegurar es que no es necesario que una erasmus sea "Orgasmus", ni lo es en todos los casos. 



En fin, para dar ejemplo de mi descubrimiento, y de por que mi Erasmus es definitivamente y sin ninguna duda predominantemente "Travelasmus" os dejo más fotitos de mi viaje a Cracovia, ciudad que por cierto, me ha parecido impresionante. 








viernes, 13 de enero de 2012

Vuelta a empezar

Tras un paréntesis navideño que ha dejado el blog desierto durante más de un mes, he vuelto a Hasselt, y por ello retomo mis entradas, para gozo y disfrute basicamente de mí misma. 
Escribir en el blog ayuda a ordenar las ideas, ya que cuando estas aquí el tiempo pasa rápido y suceden tantas cosas que hay días que no recuerdas todas, o que no puedes situarlas con certeza en el tiempo. En mi caso, cuando releo las entradas anteriores, mi mente hace un viaje divertidísimo y recuerda anécdotas almacenadas en un espacio muy pequeñito el cerebro, y que nunca deberían ser olvidadas.



Lo cierto es que volver después de una época en España no es fácil. Antes de irnos, todos estábamos ilusionados, soñábamos con volver a probar las aceitunas, el jamón, o incluso un buen pescado. Los pucheros maternos y las lentejas de la abuela se convirtieron en un tema de conversación recurrente durante las últimas semanas. Una vez en casa, desconectamos de nuestra familia Erasmus para disfrutar (cada uno a su manera, como en todo) de la vida en casa. 



Pero como decía, el paréntesis acaba y vuelves con ganas y ánimo, pero sin poder evitar que el aire te resulte extraño. De todas maneras, siempre está ahí tu familia Erasmus para animarte y hacerte sentir en casa otra vez. Es extraño pero se repite en casi todas las historias de personas de Erasmus que he conocido, creas un vínculo muy fuerte con todo lo que te rodea durante esta experiencia, sobre todo con las personas. 

Aquí como en una familia, cada uno tiene un rol: Está la madre, la hija responsable, la abuela, el abuelo, el hijo cafre, la hermana pesada, los primos que alientan al hijo cafre, etc. Pero todos y cada uno de ellos tienen un papel fundamental en este juego que es vivir en otro país y sentir otra cultura durante una temporada. 


En mi caso, la celebración del amigo invisible fue la "reunión familiar" que tanto esperaba. Mi regalo indiscutible, un recuerdo perfecto que me llevaré a casa y que utilizaré para desayunar de buen humor todos los días. Ahora que me he acostumbrado al agradable hecho de no tener que desayunar sola, mi taza me ayudará cuando vuelva a la vida normal de un piso de trabajadoras y una cocina vacía a las 8:00 a.m...pero estos son solo pensamientos inútiles y divagaciones de futuro que no debería tener mientras siga disfrutando de la compañía real. 



Hablando de otra cosa, en este tiempo en casa he aprendido a valorar lo que tengo en España, para mí ahora no hay ciudad mas bonita que la mía, amigas más interesantes, inteligentes y divertidas que las mías, ni acento más perfecto. No se cuanto me durará esta exaltación Andaluza pero lo cierto es que ahora está a flor de piel!


Bueno, me despido con toooda la nostalgia y el cariño del mundo. 

He vuelto a algún lugar de Bélgica

sábado, 3 de diciembre de 2011

Autumn Holidays "Segunda Parte"

Berlín




A las 5:00 a.m suena el despertador, pero a quién quiero engañar, si llevo prácticamente toda la noche sin dormir. "No te olvides las chanclas para el albergue, ¿Llevas la toalla? No se si esa falda o esos pantalones..." Salto mortal hacia la ducha, movimientos mecánicos, sonrisas de nervios y nos vamos a la estación de tren, rumbo Aeropuerto de Bruselas. 

"Welcome everybody, to our flight EY4090 Destination Berlin"....Fasten seat belt. Respira hondo. 

Llegamos al albergue, un edificio de ocho plantas con unas 300 habitaciones, decorado como una nave espacial en tonos metalizados y azules, y cuatro dependientes con un uniforme igual que el de Movistar. Cuarto privado con 8 camas, ocupadas por 8 Españolas, distintas ciudades de origen, mismas ganas de estar en ésta: Berlín. 



Comenzar visitando un campo de concentración puede parecer duro, pero Sachsenhausen nos abrió los ojos para todo lo que íbamos a ver después. Nos sirvió para entender mejor, y sobre todo para darnos cuenta de que a pesar de lo que creemos, no hemos perdido la sensibilidad ante el horror, a pesar de todas las imagenes que nos bombardean día a día, de todas las películas que hemos visto, y que nos han parecido solo eso, ficción, la realidad todavía es capaz de ponernos los pelos de punta. 


Después visitamos el museo de Pérgamo y la puerta de Ishtar, un arco de azulejos azules, tan grande como toda la sala de un museo, y tal alto como un edificio, construída en Mesopotamia, para constituir la cuarta puerta de entrada a la ciudad. Y ese nombre, Ishtar...una Diosa, y no una cualquiera. Ishtar era la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa.



La ciudad no puede compararse con otras capitales Europeas, no es Roma, ni Madrid, ni Londres. En Berlín no son los edificios señoriales lo que te hace levantar la vista, es la historia, viva y penetrante, que hay en las calles. Hace muy poco que se vivió el sufrimiento de la separación de una ciudad, de muchas familias, en dos partes por un muro. En Berlín no se olvida, ni se ignora, hay memoriales para las víctimas, museo de historia, trozos del muro...y todo esto gratuito, para que nadie tenga una excusa para decir que no sabe lo que pasó. Muy inteligentes los alemanes, dando a conocer su pasado para asegurarse de que los errores no se repitan en el futuro. 



De noche nos contagiamos del ambiente de libertad de Berlín, caminando por la calle oímos música y nos colamos en una fiesta en una casa. Tres alemanes, y qué casualidad! una española, estaban dando una fiesta con sus amigos, y cometieron el maravilloso error de dejar la puerta abierta. Nadie sabía de quien era la casa o la razón de la fiesta, pero había personas de todas partes del mundo bailando en lo que en algún momento fue un salón. y ahora era una sala de baile con un DJ y luces fluorescentes. Dos cuartos chill out y una cocina donde vendían botellines a un euro, nos hicieron sentir en una de las mejores fiestas de nuestra vida, encontrada por pura casualidad. 


Tiendas de segunda mano, mercadillos abarrotados, salchichas en la calle....No queríamos volver. Pero Bélgica nos llamaba y el tren al aeropuerto se iba. 

Recordad, si vais a Berlín, no busquéis belleza clásica en la arquitectura o en los edificios, no busquéis casas antiguas y señoriales. Disfrutad de los grafitis, de los edificios derrumbados, de los cafés de luz tenue, de la diversidad de personas, de los colores y por supuesto de la música...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Autumn Holidays "Primera Parte"

Una de las costumbres Belgas que he descubierto, a parte de beber cerveza a todas horas y cenar a las 17:30, es que hay vacaciones todo el tiempo. Lo cierto es que los Belgas van a clase excesivamente poco, no sólo porque tengo libres todos los Martes y todos los Viernes de todas las semanas del curso, sino porque además y derrepente, tengo 10 días de vacaciones.



En principio tenía muchos planes, pensaba ir a ver a Ana entre ellos, pero el dinero no me acompaña este mes porque todavía no he visto ni un euro de mi "beca" erasmus y no quiero pedir dinero a mis padres porque me molesta bastante. En fin, que los planes han resultado ser más locales que otra cosa, y he decidido visitar Antwerpen, una ciudad de Bélgica que sinceramente me ha encantado.



El plan surgió ante la necesidad de salir de Hasselt, aunque sea por unos días. Vivir en un pueblo pequeño tiene la ventaja de que todo está cerca, solo me muevo en bicicleta y al final acabas conociendo a todos y todo. Sin embargo, hay muchos días que se hace pequeño, porque ya quedan pocas cosas por descubrir (o al menos eso pensamos, luego siempre nos sorprende). En fin, buscando nuevas formas de motivación, y tras discutir mucho sobre si ir a Gent o a Antwerpen, nos decidimos por esta última, y no nos arrepentimos.

Lo primero de todo, la estación de tren es impresionante, estéticamente y de grande. Allí pillamos un mapita gratuíto, mi mejor compañero de viaje, con la felicidad que me da la sensación de que se exactamente donde estoy situada y  puedo organizar mis movimientos (totalmente Lichu, verdad?)


La ciudad es enorme, no es estilo Bélgica casitas pequeñas y encantadoras, es más bien como Bruselas, muchísimo ambiente y ganas de quedarte. Había muchas cosas que visitar que merecían la pena, una catedral preciosa, el museo de la moda, la plaza principal, etc. También fuimos a la Casa de Rubens, y aquí tengo que hacer una mención especial a Bego, porque me recordó muchísimo a la Casa de Rembrandt en Amsterdam. Rubens también dormía sentado en un mini armario, porque decía que así favorecía la digestión. Pero recuerdo que Rembrandt dormía en un sitio igual, pero lo que le pasaba es que le daba miedo morir dormido boca arriba...curioso.






Después nos volvimos a Hasselt y salimos por la zona de los bares, pero todo el día caminando nos pasó factura y no aguantamos mucho. Al día siguiente, preparar Halloween, aunque realmente aquí en Bélgica no se celebra mucho, solo en una ciudad de la costa, Oostende, donde organizan una cabalgata y muchas actividades relacionadas con Halloween. Teníamos todo listo para irnos a esta fiesta, nos compramos disfraces (véase un antifaz de plumas y unas alas negras) pero no organizamos muy bien el tempo y cuando llegamos a la estación de tren el último ya se había ido. Después de unos minutos de "vayamierda" decidimos ir al "Irish Pub" de Hasselt, que al ser Irish debería tener un poco más de ambiente Halloween, no fue así.



Ahora solo puedo pensar en Berlín, me voy mañana  a las 6:00 y a que no sabéis quien va también: Ana! Nos encontramos las dos allí con nuestros respectivos grupos y me hace muchísima ilusión. Berlín es mi ciudad espinita, esa que siempre has querido visitar y que por alguna razón no has podido, de la que todo el mundo te habla y piensas "qué envidia" pues ya está, mañana llego. No paro de planificar cosas que me encantaría ver, no quiero que se me quede nada en el tintero.

Cuando vuelva os contaré todo todito y Ana también.

Dag!!

jueves, 27 de octubre de 2011

Jeneverdropping

Primero ¿Qué es el Jenever? Pues bien, no es otra cosa que Ginebra, pero con sabores infinitos, desde cereza hasta chocolate pasando por plátano. Esta bebida se consume a chupitos, nunca en vaso, pero también se pueden comprar botellas de un solo sabor. 
La razón de que os cuente todo esto, es que el fin de semana pasado viví una de las experiencias más extrañas-divertidas-inquietantes de mi vida, y tuvo que ver con esta bebida, la fiesta del "Jeneverdropping".

La temática es la siguiente: Se hacen 10 grupos de 10 personas cada uno, y se les reúne a todos juntos en  una casa medio en ruinas en el centro de la nada, de noche. Allí es donde comienzas a pensar "suicidio colectivo..." pero no, te dan un mapa, un par de chupitos de Jenever y te explican que te van a soltar en mitad del campo y que el grupo tiene que seguir las indicaciones caminando por el bosque para llegar a diferentes stands, donde según las normas, se harán juegos con el objetivo último de conseguir más Jenever. Al final, una hoguera gigante donde recibir el premio final, más Jenever, y una hamburguesa para reponer fuerzas. 

Los cowboys son los Belgas, organizadores de la historia


En definitiva, un grupo de diez tías con mucho pavo solas de noche en mitad del campo con un mapa....resultado: caídas, pérdidas, canciones de scouts, algún diente perdido y muchas muchas risas. 



Después de esta experiencia la semana ha sido bastante tranquila, con varias presentaciones en Inglés delante de toda la clase, que me han demostrado que mi cara puede llegar a tonalidades insospechadas de rojo. Por otro lado, Bélgica se está  portando genial en cuanto al tiempo se refiere, y aunque hace frío el sol acompaña todos los días y eso hace el otoño mucho más llevadero. Además, hoy han empezado las vacaciones de Otoño, y desde hoy hasta el Lunes 7 de Noviembre no tenemos que pisar la "Xios hogeschool". 

Wok en el parque, porque nos lo merecemos


Decidido, no nos quedamos en Hasselt, nos vamos a Antwerpen, Gent, Luxemburg, y acabamos la semana como no en Berlín! Casi me cuesta creerme que por fin, después de dos años de soñar con Alexanderplatz la voy a pisar, con mis nuevas botas compradas en Maastricht. 

A pesar de todo, desde mi ventana se ve Sevilla con mucha nostalgia, y casi huelo el adobo de Tetuán y veo los picos de Plaza de España...A veces también oigo Madrid, y mi calle Noviciado. 
Pero no me quejo, el tiempo pasa rapidísimo y se quita los zapatos para que no me de cuenta de que lo ha hecho, y se que dentro de no tanto estaré echando de menos Hasselt.

En fin...¡Vivan las vacaciones! Ya os contaré a la vuelta


martes, 18 de octubre de 2011

Historia de un cumpleaños



Esta historia comienza con pánico, el clásico previo a mi cumpleaños. Lejos de casa, lejos de todas y de todos, sin nada planeado y con miedo a superar la barrera de los 21 años "mayoría de edad internacional", y pasar a los 22 años "a partir de aquí todo va para abajo..." 

Por lo menos, en mi mente quedaba la ilusión por la visita de Juan, que llegaba a las 23:00 del Viernes día 14 de Octubre, noche previa al día C (C de cumpleaños). Ese día me levanté con las pilas puestas, y casi como si fuera el día de mi boda, hice todas las preparaciones habidas y por haber antes del mediodía...Un mes y medio es mucho tiempo sin ver a alguien.

Y es aquí donde el pánico se volvió susto, nervios, alegría y más nervios. Después de comer y de ser muy habilmente entretenida por las chicas de la residencia, subí a mi habitación y en el pasillo me encontré con millones de cartulinas de colores con letras de mis canciones preferidas...recorriendo el pasillo y la escalera hasta llegar a la puerta de mi habitación. Ahora todo se volvió un poco difuso cuando entré y vi a Juan, muchas horas antes de lo anunciado, de pie entre mi desorden con cara de "te pillé". Después, un sonoro OOOHHH de todas las implicadas que habían puesto todo el esfuerzo del mundo en que yo no me enterara de nada durante toda la semana de maquinaciones y preparación. 

Pero cuando todavía no podía quitarme el susto del cuerpo llegó la noche, y todo el mundo estaba revolucionado...hay plan, no hay plan? Me vestí, y bajé a la cocina del primer piso a tomar "unas cervezas"...SORPRESAAAA! nervios otra vez! Media residencia escondida dentro de una cocina de 5 metros cuadrados, un mantel rosa con lunares, guirnaldas en el techo, vasos cursis con los que cualquier niña de 6 años soñaría (y de 22 en mi caso) y comida preparada con mucho cariño, incluída tortilla de patatas.







Y aquí es donde me viene la sensación..de que no me merezco todo esto, de que soy la niña con más suerte del mundo y que es imposible hacerme un regalo mejor...porque no me habían regalado una sorpresa, habían matado totalmente el pánico, la nostalgia, la sensación de lejanía, llevando las expresiones "más feliz que una perdiz" y "más a gusto que un arbusto" a su máximo esplendor. 


Después y ya para casi hacerme sentir culpable, vinieron más regalos, y yo que me sentía más que satisfecha...parecía una protagonista de "my super sweet sixteen", pero sin ninguna calle cortada para hacerme un desfile. Los regalos materiales, por decirlo de alguna manera, fueron perfectos y los gorros hechos con servilletas de Pilar remataron la noche. 


Pero mi cumpleaños no acabó ahí, teniendo en cuenta que el día 15, al día siguiente, la ciudad de Hasselt había decidido obsequiarme con la "Jenever Fest", fiesta local que consiste en beber chupitos de Grinebra de sabores mientras escuchas música desde las 14:00 del medio día hasta las 20:00 de la tarde. Compramos botellas de Jenever y a festejar se ha dicho! Cumpleaños feliz....me pongo roja...tomamos chupitos...bailamos...Me encanta el 15 de Octubre y me encanta Hasselt. 



Pero no nos olvidemos, de que Juan estaba aquí, participando en todo, viviendo todo, hablando con todos...Creo que en algún momento hice el amago de explotar de felicidad...El Domingo visita a Lovaina, una ciudad universitaria cercana a Hasselt.



El Lunes despedida y vuelta a la vida normal. Mi entrada en los 22 no ha podido ser por una puerta más grande...

Feliz!

jueves, 6 de octubre de 2011

El mundo se mueve, y yo con él

Ya hace mucho tiempo que no escribo, pero como todos (Plural de toda la vida, sin distinciones de género) os imaginaréis eso no es ni de lejos una mala señal. Todo lo contrario, la vida se ha vuelto agitada y complicada en Hasselt, en Bélgica e incluso en Alemania. Cuesta encontrar momentos tranquilos en los que la parte comodita del final de mi espalda se quiera detener a escribir, pero como sabréis eso no quiere decir que no tenga nada que contaros.


Retrocedamos en el tiempo: hace dos semanas visité por primera vez Bruselas, capital de Bélgica y de Europa, sorpresa absoluta. Fue un viaje de 24 horas, visita a la ciudad con posibilidad de quedarnos a pasar la noche en "Fuse", discoteca de la capital. Mi cuerpo no pudo resistir todo el día caminando (te quiero Bego), bebiendo cerveza y saltando en el concierto que casualmente nos encontramos en la "Grand Place" y que me recordó lo bonitas que son las "casualidades" de este mundo, así que no pisé la discoteca.

Parlamento Europeo
Bruselas es una de esas ciudades en las que no paras de mirar a todos lados, con miedo a perderte una vista maravillosa, un músico callejero o  un perro con gafas de sol. Los edificios me recordaban a Brujas, pero a gran escala y con un recubrimiento señorial que sólo la capital de un continente puede permitirse. Tengo que señalar además que nos hizo un tiempo estupendo, lo cual obviamente favoreció que las calles estuvieran abarrotadas de jóvenes y no tan jóvenes dándole una vida especial a cada esquina.
Por supuesto, un par de horas sentados en un bar de cervezas no pudieron faltar.




Después de Bruselas, vinieron clases y salidas, idas y venidas, nuevos vecinos en la residencia, días de escribir en el parque y pocas horas de dormir.

Entonces llegó como si nada este fin de semana, en el que mi sentido común tuvo un pequeño apagón y partí al Oktober Fest, en Munich. Tres furgonetas de 9 personas más 1 coche condujimos 6 horas (más otras 6 parados en un atasco) hasta llegar al "Park&Ride" que se convirtió en nuestro improvisado hotel de 1.345.000 estrellas, todas las que se veían desde los cristales de nuestra furgoneta.

La de las chicas era gris, la de los chicos negra

El Oktober es una especie de feria, con una "calle del infierno" y muchas casetas, cada una de una familia de cervezas. El ambiente me pareció sorprendente desde el primer momento, porque llegamos allí a las 10:30 de la mañana y los germanos ya iban por su tercera cerveza.



Es gracioso, lo mínimo que se puede consumir en el Oktober Fest es un litro de cerveza, no se puede pedir nada menos, se permite subir a las mesas a cantar y bailar con peligro real de caer encima de la cabeza de cualquiera, pero lo que no se permite es estar borracho tirado en el suelo, entonces aparece la "policía del Oktober", agarra al susodicho borracho y se lo lleva esposado, e incluso en alguna ocasión amordazado.
A pesar de la ironía de las borracheras y la exagerada afluencia de italianos borrachos y con la testosterona sobre la mesa, la fiesta es algo que nadie debería perderse.

Con nuestro mecanismo para reconocernos entre la multitud:coronas doradas


Dos segundos después, nos cayó encima
Acercándonos más a la fecha de hoy, también debería contaros que conocimos a la AES, que es la Asociación de Estudiantes Internacionales de Hasselt, que aunque suene muy corporativo, no es más que un grupo de Belgas que montan fiestas todas las semanas. Ya hemos ido a un par de las que han organizado y la verdad es que mezclarse con Belgas siempre viene bien, aunque sólo sea para conocer un poco de la cultura local.

Bueno, creo que este post se está haciendo un poco largo, así que voy a terminar, dejándome muchas cosas en el tintero que me gustaría compartir con vosotros, pero lo haré más adelante, lo prometo.

Me acuerdo muchísimo de todos vosotros, cada día y cada hora...me faltan muchos pedacitos.